Bernhard Teuchmann

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«En el Expo Congreso buscamos la cercanía con los operadores locales, que es lo más importante»

 

Novomatic está implantada en nuestro país desde hace diez años; y desde hace cuatro, Bernhard Teuchmann es el General Manager en España. Desde 2014 es también gerente de GiGames, filial de Novomatic en España, junto a Francesc Poveda. Austríaco -como la empresa para la que trabaja-, aparenta menos edad de la que tiene: cuarenta y tres años. Alto, educado y con un castellano excelente, mantiene dos conversaciones con nosotros. Entre ambas entrevistas pasa casi un año, y lo cierto es que notamos una diferencia enorme entre ambas grabaciones. En un primer momento pensamos que un año para una persona que vive fuera de su país pesa mucho, pero pronto comprendemos que la diferencia está en nosotros. Si en un primer momento le preguntamos acerca de generalidades del sector y cuestiones técnicas básicas, durante la segunda charla vamos a conocer un poco mejor a la persona. Que a fin de cuentas es lo que nos interesa.

El tema es que la historia de Bernhard con España se remonta a 1998, cuando se muda a nuestro país mientras trabaja para consultoría, y vive en España hasta 2005. Pero, ¿cómo acaba trabajando para Novomatic? «Pues empecé en 2008 por una casualidad: la central de Novomatic está en el mismo pueblo donde yo vivía. Estaba buscando un nuevo trabajo y probé suerte. Entre 2008 y 2012 estuve en proyectos relacionados con Sudamérica. En aquella época montamos las filiales en Argentina, Colombia, México y Paraguay. En 2012 se buscó una nueva persona responsable para el mercado español. Yo había vivido ya en España, y aquí sigo». Dicen que hay mucha diferencia cultural entre los países del sur de Europa y los del norte, pero yo creo que son diferencias superfluas. El nudo gordiano es la economía; la mayoría de los españoles teme cambiar de empleo porque aquí se prima la estabilidad por encima del desarrollo. Y el que pierde el miedo, sin embargo, suele triunfar. Ya hemos visto unos cuantos casos en este sector.

Bernhard, además, se entiende bien con nuestro carácter: «Vivir en España está bien. Tengo mi familia aquí. Mi mujer, además es brasileña, y eso ayuda, porque conecta fácilmente con el carácter latino. España es ya mi segundo país. El carácter austríaco, además, es diferente al alemán, nosotros no somos tan rígidos [risas]». Con un acento cada vez menos palpable, pero sobre todo con un léxico amplísimo, le preguntamos dónde aprendió nuestro idioma: «Lo aprendí porque estuve estudiando en Francia con una beca Erasmus y conocía a muchos españoles. Me convencieron para que fuera a visitarles en vacaciones, y así empecé. En aquella época tenía muy buen nivel de francés y la sintaxis es parecida, eso me ayudó muchísimo».

¿Cómo nos ve a los españoles en general y a los andaluces en concreto? «España es un país muy interesante porque hay una buena cantidad de máquinas por habitante y hay una gran cultura de juego. Por otro lado es un sector muy protegido por las diecisiete comunidades autónomas. Esto puede ser una barrera para las empresas extranjeras, pero muchas [empresas] han decidido quedarse, intentar hacer cosas. Hemos adquirido una gran empresa local para combinar nuestro conocimiento con el suyo. Andalucía, por su parte, fue una región puntera en cuestiones de reglamentación y tasas. Es verdad que últimamente esto ha cambiado un poco. En Andalucía se da también la particularidad de la gran cantidad de salones que existen. Muchos, sin embargo, para nosotros no lo son, porque son bares con diez o doce máquinas; el tema es que hay clientes que prefieren eso. Montas un salón nuevo, grande, impresionante, y siguen yendo al pequeño. Entender eso para una empresa extranjera es difícil». Lo es, ciertamente, hasta que comprendes que el camarero del bar es el tipo con el que llevas comentando el partido del domingo desde hace treinta años, ustedes ya me entienden. Añade: «Los contactos informales valen más. Eso es difícil para una mentalidad nórdica». Y yo me atrevería a decir que esto guarda cierta relación con el tema de los salones. Le preguntamos si este año podremos verle en Torremolinos durante el Expo Congreso: «Sí, claro que sí, este años vamos a ir. Enseñaremos muchos proyectos y vamos a buscar la cercanía con los operadores locales, que es lo más importante de este congreso. Es un evento que nos está aportando cosas interesantes».

Le hacemos nuestro fast test (más fast que de costumbre porque hay unas cuantas personas esperando para hablar con él): «Yo esquío, como todos los austríacos [risas], y practico tenis y windsurf cuando puedo. Me gusta el Madrid y el Bilbao [una combinación tan común como extraña] en el fútbol. Y en cuanto a cine, me gusta mucho el argentino. En cuanto a música me gusta el jazz, la música negra…». Antes de irse le pregunto, por curiosidad, si le gusta el flamenco: «En directo, sí. En casa no me pondría a escuchar un disco; pero de Vicente Amigo sí tengo un par de discos, eso sí que lo escucho».

Cada día tengo más claro que las fronteras son absurdas, artificiales e innecesarias. Bueno, y que tengo que aprender idiomas para no limitarme a conversar sólo con personas que hablen inglés o castellano. Menos mal que Bernhard tuvo a bien en su momento aprender español.

 

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