Carlos de Juan

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«Este es un sector que te enriquece muchísimo porque es muy difícil encorsetarse»

La historia de Carlos de Juan en el juego es atípica. No porque llegue procedente de otro sector, que eso es bastante común. O, como es aún más frecuente, se sorprenda al conocer los entresijos de una industria tapada por los estereotipos y los prejuicios. Sino porque llega primero como empleado y luego como emprendedor para iniciar un proyecto desde cero . Y de éxito.

Llegó al juego hace diez años, en 2006: «Estuve trabajando en una firma de consultoría americana, donde hice algunos trabajos para diferentes empresas e instituciones. Entonces me llamaron de Codere. Me gustó muchísimo la empresa. Y yo también debí gustarle a ellos, porque me hicieron todas las entrevistas en el mismo día [risas]. Me contrataron para trabajar en el área de operaciones de España. En ese momento Codere tenía varios negocios en España y Latinoamérica. Fue una etapa fantástica, me permitió conocer la empresa desde todos los puntos de vista. Además, Codere es una empresa muy grande, pero familiar, que nace y vive al calor de José Antonio Martínez y eso impregna toda la organización. Mucha gente de la que empezó con él sigue en la empresa. En 2011 pasé al área de las apuestas, hasta que Victoria, la casa de apuestas, se integró dentro de la estructura de Codere. En ese momento pasé al área de desarrollo de negocio. Conseguimos, primero, remontar la posición con respecto a nuestros competidores en algunas regiones clave como Valencia y Madrid. Luego fuimos expandiéndonos a otras comunidades con bastante éxito como Galicia, Castilla la Mancha, hasta llegar al día de hoy, en el que Codere ha continuado esa senda y se encuentra entre las mejores casas de apuestas de España». Y esa es su toma de contacto con el sector. Que más que toma de contacto es un abrazo en toda regla.

«A principios de 2014 Codere se declaró en preconcurso de acreedores. Es difícil convivir con una situación así y más en un área como el que yo era responsable de crecimiento. Yo por aquel entonces pensé que había terminado mi ciclo, que necesitaba cambiar de aires. Surgió un proyecto que nacía de cero con un equipo muy potente. Creímos que había una oportunidad en la falta de continuidad en los relevos generacionales, en la atomización del sector o en el crecimiento en un momento que el sector estaba encogido, y fuimos realizando adquisiciones de empresas del sector centrado en salones mediante diferentes formulas». La inteligencia del proyecto es evidente.

Además, es viable, no hay más que ver la evolución: «Ahora mismo tenemos más de cincuenta puntos en Madrid, estamos en pleno proceso de unificación de marcas y de homogeneizar la gestión ya que tenemos negocios con distintas procedencias y la integración es fundametnal. Nos planteamos salir a otras comunidades, aunque nos vamos marcando los ritmos conforme vamos viendo que hay oportunidades». A mí me sigue pareciendo fascinante ver cómo se puede crear riqueza de la nada a partir de una idea.

Carlos de Juan ha llegado al sector para quedarse, aunque nunca pensó que trabajaría en esta industria: «Nunca me imaginé que acabaría trabajando aquí. Y te cambia totalmente la visión que tienes desde fuera. Este sector, además, engancha; primero, porque es pequeño y se conoce todo el mundo, le coges cariño a las personas. De hecho, conocía a gente de Andalucía cuando vinieron a Valencia a ver cómo funcionaba el tema de las apuestas y desde entonces mantenemos una muy buena relación. Es un sector que en definitiva te enriquece muchísimo porque es muy difícil encorsetarse». Y te permite viajar, ¿verdad? «Sí, conoces España a fondo, visitas lugares increíbles. Sin desmerecer lo de fuera, España es un país precioso».

Natural de Galapagar (Madrid), tiene dos hijos, un niño de cinco años y una niña de siete. Le preguntamos si echa en falta algo de tiempo libre para estar con la familia: «Ahora soy gestor de mi tiempo y estoy aprendiendo a llevarlo mejor. Intento cumplir siempre una regla: recoger a mis hijos al final de la semana del colegio y no despegarme de ellos en todo el fin de semana. Entre semana intento todos los días dormir en casa, pero es complicado y cada vez más. Eso pasa mucho en este sector, son personas que trabajan muchísimo. Todos los que han tenido éxito lo han logrado trabajando». Y como muestra, un botón. Las exigencias profesionales también afectan a otros aspectos de la vida, como la práctica de deportes: «Antes practicaba sobre todo deportes de raqueta, pero desde hace seis o siete años practico el running. Sobre todo porque puedes hacerlo en cualquier lugar y haces el mismo deporte en menos tiempo. Es una actividad muy flexible y me sirve como liberación».

No sería la primera vez que decimos al final de una entrevista que la historia del entrevistado es inspiradora. No lo ponemos de forma más recurrente por motivos puramente estéticos, pero es verdad que casi todas, en este sector, lo son. Es un orgullo trabajar para una industria donde Carlos de Juan no es una excepción.

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